La transducción de la energía luminosa es un proceso complejo que tiene lugar en la retina, donde los rayos luminosos atraviesan varias capas para alcanzar los fotorreceptores, principalmente los conos y los bastones. Estas células especializadas, situadas en la zona pigmentaria, son responsables de la conversión de la luz en señales eléctricas. Los conos, presentes en la retina central, permiten una visión detallada y coloreada, mientras que los bastones, localizados en la periferia, son sensibles a la luz pero no perciben los colores.
La luz incide en los discos membranosos que contienen proteínas llamadas opsinas. En los bastones, la rodopsina se transforma en metarrodopsina bajo el efecto de la luz, desencadenando una cascada química que modifica la permeabilidad de la membrana celular al sodio. Este cambio iónico genera un impulso nervioso, esencial para la transmisión de la información visual al cerebro. La presencia de betacaroteno, derivado de la vitamina A, es crucial para la síntesis del retineno, un componente clave de este proceso. Una deficiencia de vitamina A puede provocar trastornos de la visión, especialmente ceguera nocturna, lo que subraya la importancia de esta vitamina en la salud visual.
Marc Damoiseaux aborda la aplicación práctica de esta escucha tisular en sus módulos de video. Se diseca la totalidad del movimiento oeil.
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