La polivisión, concepto central en la exploración de los sentidos y de la conciencia, designa la capacidad de percibir lo divino en todas las cosas. Asociada a la hipófisis, esta facultad está a menudo ligada a la clarividencia y al tercer ojo, un símbolo potente en las tradiciones espirituales asiáticas. La estimulación de esta glándula por colores específicos, como se observa en las culturas india y nepalesa, ilustra la importancia de las frecuencias y de las vibraciones en el despertar de la percepción interior. Los ojos, a menudo calificados de ventanas del alma, son también emisores de luz, subrayando su papel en la estimulación hormonal y la interacción entre el cuerpo y el espíritu.
La interconexión entre diferentes partes del cuerpo y la percepción se pone de manifiesto por elementos tales como el ángulo de la mandíbula, los ovarios, y las rodillas, cada uno actuando como un ojo del cuerpo energético o físico. Estas zonas están cargadas de memorias que influyen en nuestra vivencia y nuestra comprensión de nosotros mismos y de los demás. Además, estructuras como la vértebra D3 y el talón también son consideradas como puntos de vista sobre nuestra historia personal y colectiva, integrando dimensiones genéticas, kármicas, y mentales. Este enfoque holístico subraya la importancia de la conciencia corporal en el camino hacia una madurez física y espiritual.
Marc Damoiseaux aborda la aplicación práctica de esta escucha tisular en sus módulos de video. Se diseca la totalidad del movimiento oeil.
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