El ojo juega un papel central en la neurofisiología y la percepción visual, actuando como un complejo receptor de información luminosa. La luz penetra primero por la conjuntiva y la córnea, antes de atravesar la pupila y alcanzar las cámaras anterior y posterior, donde el humor acuoso asegura la nutrición y la circulación. El cristalino y el humor vítreo permiten luego que la luz llegue a la retina, donde se produce la transducción de los fotones en señales eléctricas. Estas señales son luego transmitidas al cuerpo geniculado lateral (CGL), que las interpreta con la ayuda de células cagnocelulares y magnocelulares.
La percepción visual se desglosa en varios niveles, incluyendo la videncia, la clarividencia y la polividencia, cada uno permitiendo una comprensión diferente del entorno y de las emociones de los demás. La orientación del ojo, a menudo a 23 grados, es significativa, ya que resuena con elementos naturales y fisiológicos, influyendo así en la forma en que se procesan las señales luminosas. Este complejo recorrido de la luz y la interpretación de la información visual son esenciales para comprender los mecanismos de la visión y su impacto en la experiencia humana.
Marc Damoiseaux aborda la aplicación práctica de esta escucha tisular en sus módulos de video. Se diseca la totalidad del movimiento oeil.
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