El ojo humano es una estructura compleja compuesta de varias capas superpuestas, cada una con funciones específicas y esenciales para la visión. La primera capa, la esclerótica, es una membrana protectora que se prolonga hacia adelante con la córnea, una estructura transparente que permite que la luz entre en el ojo. La esclerótica, a menudo designada como la parte blanca del ojo, juega un papel fundamental en la protección y el mantenimiento de la forma del ojo.
Debajo de la esclerótica se encuentra la coroides, una capa altamente vascularizada que proporciona los nutrientes necesarios a las estructuras oculares. Se prolonga hacia adelante con el iris, implicado en prácticas como la iridología, que pretende extraer información sobre la salud a partir del iris. Los procesos ciliares y los músculos asociados son cruciales para la acomodación, permitiendo que el cristalino modifique su forma para una visión clara. La capa más interna, la retina, es una extensión del cerebro y contiene fotorreceptores (conos y bastones) que transforman la luz en señales eléctricas, esenciales para la percepción visual. Estas diferentes capas colaboran armoniosamente para asegurar el buen funcionamiento del ojo y la capacidad de ver.
Marc Damoiseaux aborda la aplicación práctica de esta escucha tisular en sus módulos de video. Se diseca la totalidad del movimiento oeil.
Descubrir la formación