El ligamento de Liliequist, también conocido como membrana de Liliequist, es una estructura anatómica esencial que se extiende desde el tercer ventrículo hasta el esfenoides. Esta conexión juega un papel fundamental en la interacción entre el nervio oculomotor y el tronco basilar, que es crucial para la vascularización cerebral. Al crear un eje de tensión, el ligamento influye en el sistema ventricular, interconectando el tercer y cuarto ventrículo, así como los ventrículos laterales, lo que tiene repercusiones en el espacio ocupado por la hipófisis.
La dinámica de tensión generada por el ligamento de Liliequist también está relacionada con movimientos posturales, especialmente alrededor del quiasma óptico, que facilita el drenaje entre las estructuras cerebrales y los microvasos circundantes. Las interacciones entre los pericitos y los nervios contribuyen a la formación de los espacios hematoencefálicos, reforzando así el vínculo entre el sistema nervioso y el sistema hormonal a través del eje hipotálamo-hipófisis-tiroides-suprarrenal-gonadal. Los movimientos craneales, en particular los de los parietales, también son determinantes en esta dinámica, influyendo en las tensiones a nivel de la oclusión dental y las estructuras faciales, revelando así la importancia de un enfoque integrado en osteopatía y embriología biodinámica para el mantenimiento del equilibrio corporal.
Marc Damoiseaux aborda la aplicación práctica de esta escucha tisular en sus módulos de video. Se diseca la totalidad del movimiento oeil.
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