El ojo constituye una estructura esencial para la percepción humana, actuando como una extensión del cerebro y jugando un papel fundamental en la detección de la luz, especialmente a través de los fotones. Su influencia va más allá de la simple visión, afectando el centro de gravedad e interactuando con las fascias del cuerpo. Las tensiones oculares, a menudo relacionadas con disfunciones hepáticas, ilustran la conexión entre el ojo y otros órganos, como el hígado. Además, el desarrollo embriológico del ojo en relación con el corazón subraya la importancia de la información rítmica y las cargas eléctricas en nuestra percepción.
La percepción visual también está modulada por factores ambientales y emocionales. Las frecuencias cerebrales, como las frecuencias alfa, juegan un papel crucial en la estabilización de esta percepción. La idea de "mirar con el corazón" resalta el impacto de las emociones en nuestra visión, donde sentimientos como la ira pueden alterar nuestra realidad. Un enfoque multidisciplinario, que integre la embriología, la anatomía, y dimensiones más espirituales, es esencial para comprender la complejidad del ojo. Como conformador, el ojo sufre la influencia de su entorno, y su función neurosensorial y neuromotora es primordial para una percepción precisa. En osteopatía, tratar el ojo requiere un enfoque holístico, teniendo en cuenta la interconexión entre la estructura corporal y los desequilibrios que pueden manifestarse.
Marc Damoiseaux aborda la aplicación práctica de esta escucha tisular en sus módulos de video. Se diseca la totalidad del movimiento oeil.
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