El estudio de la epigenética revela que el entorno juega un papel crucial en la expresión de los genes, cuestionando la idea de que el ADN sería completamente determinante. De hecho, solo del 5 al 10% de los genes se utilizan activamente, mientras que el resto, considerado durante mucho tiempo como "inútil", puede ser influenciado por diversos factores ambientales como las emociones, los eventos significativos o las condiciones externas. Esta dinámica subraya la importancia de la interacción entre el entorno y el comportamiento celular, donde elementos como los campos electromagnéticos, la luz y el estrés mecánico modifican la estructura y la función de las células.
El concepto de tensegridad en osteopatía ilustra esta interconexión. Cada interacción corporal es percibida como una vibración que atraviesa todo el organismo, conectando las células mediante moléculas de adhesión intercelular y un citoesqueleto dinámico. Además, la herencia transgeneracional sugiere que los traumas vividos por nuestros ancestros pueden influir en nuestro propio código genético, manifestándose hasta tres generaciones después. Finalmente, la comprensión de las cuatro fuerzas fundamentales de la vida, especialmente la fuerza electromagnética, es esencial para aprehender las interacciones complejas dentro de los sistemas biológicos, donde cada campo eléctrico genera inevitablemente un campo electromagnético, moldeando así nuestra existencia.
Marc Damoiseaux aborda la aplicación práctica de esta escucha tisular en sus módulos de video. Se diseca la totalidad del movimiento ectoderme.
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