El equilibrio ácido-base del cuerpo humano está intrínsecamente ligado a la regulación ejercida por el sistema hipotálamo-hipofisario. El hipotálamo, como centro neurálgico, juega un papel fundamental en la modulación del tono corporal, integrando señales de oxidación-reducción y de transmisión sináptica. Esta regulación se manifiesta por dos estados opuestos: el ergotrófico, orientado hacia la actividad y el trabajo, y el trofotrófico, que favorece la recuperación. La información relativa al equilibrio ácido-base se transmite por vía sanguínea, influyendo así en el sistema límbico y la vía corticoespinal, integrando memorias corporales, incluyendo las relacionadas con la alimentación.
Las variaciones de acidosis o alcalosis dentro de los tejidos provocan adaptaciones locales que afectan la postura y el tono muscular. Estos cambios se traducen en respuestas corporales, especialmente a nivel de los esfínteres digestivos, que reaccionan a los movimientos del centro de gravedad. Así, un desequilibrio puede manifestarse en trastornos como la diarrea o el estreñimiento, e incluso estados precancerosos. La observación de la postura y las dinámicas corporales permite descifrar la química interna del cuerpo, subrayando la importancia del hipotálamo en la adaptación continua a los estímulos ambientales.
Marc Damoiseaux aborda la aplicación práctica de esta escucha tisular en sus módulos de video. Se diseca la totalidad del movimiento ectoderme.
Descubrir la formación