La asimetría corporal tiene su origen en el movimiento del proceso notocordal, que engendra el nódulo de Hensen, un elemento clave en la formación del eje notocordal. Este nódulo alberga microcilios que, según investigaciones relacionadas con el síndrome de Kartagener, están implicados en trastornos de la lateralidad. Estos microcilios, presentes en estructuras como los espermatozoides, el útero, las trompas y los bronquios, realizan un movimiento rotatorio que concentra moléculas hacia el lado izquierdo del embrión. Este proceso de concentración molecular provoca la liberación de vesículas que contienen moléculas premorfogenéticas, contribuyendo así a una asimetría interna que favorece el desarrollo de órganos como el corazón a la izquierda.
Aunque la apariencia externa del cuerpo pueda parecer simétrica, existe una asimetría significativa en el interior, afectando zonas como el cerebro, los ojos, y extendiéndose entre el sacro y la base del cráneo. Esta organización de la lateralidad embrionaria se refuerza con la liberación de proteínas específicas, llamadas sonotique HETCH, y de genes que contienen zinc. Estos elementos juegan un papel crucial en la activación de los sistemas de corrompido e hipercalcio, favoreciendo un desarrollo celular desigual que acentúa la asimetría dentro del organismo.
Marc Damoiseaux aborda la aplicación práctica de esta escucha tisular en sus módulos de video. Se diseca la totalidad del movimiento endoderme.
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